No dejo de sorprenderme

Siempre digo que no me gustan las sorpresas, en realidad no decido si me gustan o no. Pero a veces hay sorpresas que están buenas. Sobre todo las que encubren actos inesperados de gente inesperada. Y eso me pasó hoy.
No solo una sorpresa, sino una promesa que a veces uno cree que nadie cumplirá y cuando te queres acordar, pufff, pasó.
Son esas cosas chiquitas, cotidianas que te alegran el día, la semana, el mes. Que te hacen sentir que salvaste el año.
Por eso, a vos que te acordaste de mi, que cumpliste esa pormesa y que me sorprendiste. Gracias totales.

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