La luz de mi mesa

Tengo una cajonera que hace un tiempo pinté de azul porque estaba aburrida y que oficia la más de las veces de mesa de luz. Pero hoy mirándola me di cuenta que ella habla bastante de mi y de mi constante inconstancia.
Un libro de Fontanarrosa, mil veces empezado, casi siempre por la mitad, casi siempre en los cuentos recurrentes.
El cofre de la felicidad, que muy pocos saben que tiene adentro y que algunos algo inteligentes lo pueden intuir.
El Carolina Herrera que pronto pedirá reposición y el Kenzo Amour que de amour no tiene nada.
Esa lamparita apretando un cajón que nunca se cierra.
El gordito de Botero, casi un trofeo de guerra, que se quedó viudo por culpa de mi torpeza.
Dos pesos y algunas monedas escapadas del bolsillo del Gloria en un cambiazo a las apuradas para ir a nadar. Y allá atrás una especie de ¿costurero? ¿baúl de los recuerdos? ¿Juntadero de mugre? Quien sabe.
Lo de adentro de los cajones, eso si que es para otro post.

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