Puede fallar. Ya lo decía tu Sam.
Pero la sensación de que me estoy cansando y que va y viene como esos barquitos de las plazas que me daban vértigo de chica, no me la saca nadie.
En el medio, tengo una buena vida, un hombre que me esta empezando a querer a pesar de mi cinta métrica y de su estado civil, pero sobre todo a pesar me mi, y eso les aseguro es bastante. Especialmente porque no soy la reina de la demostración y porque ante cada “momento emotivo” no me sale otra cosa que poner cada de nada. Lo cual implica que para el otro es casi una sensación de “tengo una pared, no una mina enfrente”.
Y también tengo otro, que es simpático, soltero, creativo, altoooooo, divertido. Pero que me produce esa sensación de chico que le gustaría a mi mamá. Típico pibe con el que puedo salir, divertirme, emborracharme, que me va a cuidar si derrapo, con el cual puedo hablar de cine, ir a la Feria del libro, tomar mates los domingos a la tarde, juntarme a comer, ver bandas y hasta un partido de la selección. Pero es un pibe, cómo decirlo, onda que no.
Todavía no logro descifrar que es lo que no me cierra. Quizás sea el sueño que tuve el otro día, en el que chateaba con JC sobre algo importantísimo que me estaba contando y él se asomaba por detrás a ver que estaba escribiendo.
Odio eso, en la vida y en los sueños. Y ya me pasó en la vida y me puso de un terrible humor. Aunque como soy una chica educada, hice como que no me di cuenta.
Es de esa clase de pibe, con los que si le pongo onda, casi podría casarme, para luego de tres años, divorciarme claro está.
Que manía autodestructiva que tengo… mi dios. Cuánta onda le estoy poniendo, soy un exceso caminando.. jeje.
En el medio, tengo una buena vida, un hombre que me esta empezando a querer a pesar de mi cinta métrica y de su estado civil, pero sobre todo a pesar me mi, y eso les aseguro es bastante. Especialmente porque no soy la reina de la demostración y porque ante cada “momento emotivo” no me sale otra cosa que poner cada de nada. Lo cual implica que para el otro es casi una sensación de “tengo una pared, no una mina enfrente”.
Y también tengo otro, que es simpático, soltero, creativo, altoooooo, divertido. Pero que me produce esa sensación de chico que le gustaría a mi mamá. Típico pibe con el que puedo salir, divertirme, emborracharme, que me va a cuidar si derrapo, con el cual puedo hablar de cine, ir a la Feria del libro, tomar mates los domingos a la tarde, juntarme a comer, ver bandas y hasta un partido de la selección. Pero es un pibe, cómo decirlo, onda que no.
Todavía no logro descifrar que es lo que no me cierra. Quizás sea el sueño que tuve el otro día, en el que chateaba con JC sobre algo importantísimo que me estaba contando y él se asomaba por detrás a ver que estaba escribiendo.
Odio eso, en la vida y en los sueños. Y ya me pasó en la vida y me puso de un terrible humor. Aunque como soy una chica educada, hice como que no me di cuenta.
Es de esa clase de pibe, con los que si le pongo onda, casi podría casarme, para luego de tres años, divorciarme claro está.
Que manía autodestructiva que tengo… mi dios. Cuánta onda le estoy poniendo, soy un exceso caminando.. jeje.

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