Queridisima compañera, realmente tenía muchas ganas de conversar con ud. me hace bien compartir aunque sea un mínimo de nuestros tiempos, así sea solo hablando de nada. No quiero dejar de decirle que sus palabras ayudaron mucho a poder encontrarme, aunque sea muy poquito, con ese ser que pensé perdido. Sabias son sus palabras para mí y realmente lo fueron en ese entonces. Esta noche me despido con mil sensaciones que todavía no pude decifrar. Le manda un saludo eternamente afectuoso, su compañero de charlas. JC

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