sábado, diciembre 09, 2006

Fumados



Anoche estaba triste, femenina, extrañaba a Candela, me dolia el cuello.
Con Pablo fuimos a comer y después, entre medio de mis lágrimas, explicaciones, sentimiento de culpa y todo lo que siente una madre cuando extraña a su hija, volvimos a casa.
A veces, tomar un trago, fumar, y unos mimos, son tan necesarios.